Dr. Pedro Cabeza (Médico Esp. en Ginecología).

Dr. Pedro Cabeza (Médico Esp. en Ginecología).

El dolor pélvico es una oscura epidemia que amenaza con destruir la calidad de vida de muchas mujeres. Se trata, con frecuencia, de pacientes que han padecido en silencio, o saltando de especialista en especialista sin obtener mejoría.

Durante mucho tiempo los médicos hemos estudiado y trabajado en base al método científico. Según el Oxford English Dictionary, el método científico es: «un método o procedimiento que ha caracterizado a la ciencia natural desde el siglo XVII, que consiste en la observación sistemática, medición, experimentación, la formulación, análisis y modificación de las hipótesis». Esto nos ha permitido progresar de una forma continua a través de los siglos, para ayudar a nuestras pacientes con mayor eficacia y seguridad.

Sin embargo, también nos ha convertido en organicistas, a veces demasiado ocupados para considerar otras opciones no tan directamente alineadas con la anatomía que describen los libros de forma tan exhaustiva. Durante la carrera y nuestra larga formación, el arte de cuidar y curar a nuestros semejantes se transforma de una emoción etérea, en una profesión emocionante e imbuida de ciencia y responsabilidad. Y así debe ser.

Pero en ocasiones los sufrimientos que padecen algunas mujeres no tienen respuesta directa en una revisión ginecológica, por muy profunda y cerebral que pueda llegar así.

Sólo ahora, tras profundas investigaciones que han implicado a profesionales de diversas ramas de la medicina, entendemos los complejos círculos que el dolor pélvico recorre en su proceso de cronicidad, y que tanta amargura puede llegar a producir.

Consideramos como dolor pélvico aquél que se localiza entre el ombligo y las ingles. Este dolor puede tener diverso origen. Así, puede estar causado por infección, cirugía, endometriosis, traumatismo, parto, síndrome miofascial, afectación nerviosa, vulvodinia, etc. Cuando el dolor se prolonga más allá de tres meses puede crear circuitos neuronales a nivel cerebral que lo cronifican. En ocasiones el dolor permanece incluso tras haber desaparecido la causa que lo generó, al estilo del síndrome del miembro fantasma, en el que una extremidad continúa doliendo a pesar de haber sido amputada. Llegado este momento el propio dolor se convierte en la lesión y en la enfermedad, y su control es esencial para permitir una calidad de vida adecuada.

Los síntomas que pueden aquejar las pacientes afectadas de síndrome de dolor pélvico son variados, como dolor constante, dolor en las relaciones sexuales, dolor al sentarse, dolor al caminar, dolor al flexionar la cadera, etc. Se trata de un dolor de larga evolución, que en ocasiones puede haber estado presente durante años. Las mujeres habitualmente han solicitado ayuda a diversos especialistas que no han logrado resolverlo, a pesar de haberlo intentado de diversas maneras.

El tratamiento debe ajustarse a las circunstancias personales de cada mujer y es imposible generalizar. Disponemos un amplio arsenal de medicamentos y ejercicios que pueden resolver cada caso, desde los analgésicos más habituales, como el paracetamol, hasta procedimientos quirúrgicos, pasando por infiltraciones de anestesia local, corticoides o toxina botulínica.

Siempre es importante iniciar la acción cuanto antes, ya que la demora retrasa y dificulta la curación. Cuando los circuitos neuronales han sido establecidos, la memoria del dolor se convierte en resistente a los fármacos y procedimientos normales, y exige la intervención de un ginecólogo con experiencia y formación adecuada en la patología de suelo pélvico.

En la Policlínica Galileo disponemos del equipo, el conocimiento y la ilusión para ayudar a las pacientes de Teruel, también en las situaciones más comprometidas.

 

Dr. Pedro José Cabeza Vengoechea.

Especialista en Obstetricia y Ginecología.